El Libro

Cómo Sobreviví 20 Años a Dos Diagnósticos de Cáncer

Sinopsis

Hay testimonios que se leen como cartas de amor a la vida. El de Lia es uno de esos.
Cómo sobreviví 20 años a dos diagnósticos de cáncer no es una guía de autoayuda. Es un diario de batalla escrito con el cuerpo entero y con la memoria de la piel.

Lia nos cuenta, sin dramatismos innecesarios, qué sucede cuando, por primera vez en tu vida, escuchás esa frase que nadie quiere oir: tenés cáncer. Y no sólo una, sino dos veces. Pero este libro no es una lista de padecimientos. Es la crónica de una mujer que decidió, desde el primer día, que no iba a rendirse.

Escrito con una honestidad conmovedora, describe las náuseas, ese sabor metálico que no se va, la caída del cabello, la fatiga que parece infinita. Pero también el olor del café de su madre, la calidez de las mantas en la sala de quimioterapia, los regalos tejidos por desconocidos. Pequeños detalles que convierten lo terrible en algo que se puede habitar.

Es la historia de alguien que se permite llorar, enojarse, tener miedo, para después ponerse de pie. Para dar cuenta del acto más poderoso en un final totalmente abierto: aprender a convivir con un cáncer crónico. Y en esa convivencia encontrar una nueva manera de vivir, más lenta, más agradecida, más presente.

Leer este libro es recibir un abrazo en medio de la incertidumbre. Es entender que la esperanza no es negar la realidad, sino mirarla de frente y decir: aquí estoy y voy a seguir.

Quizás Lia no escribió un libro. Quizás Lia construyó un puente

— Emanuel Ruffo, mentor

Pensamientos sobre mi historia

Pasé años cuidando a otros pacientes en hospitales y residencias de adultos mayores. Sabía lo que era acompañar a alguien cuando la salud fallaba. Lo que no sabía es que un día yo iba a ser esa persona y que esa vuelta de la vida iba a cambiar todo lo que creía saber sobre mí misma.

Yo, que he pasado por dos ocasiones de diagnóstico de cáncer, experimenté una mezcla de fragilidad y profunda resiliencia. Hoy valoro más el tiempo, las relaciones auténticas y las experiencias por encima de las posesiones materiales.

Superar la enfermedad dos veces me enseñó a vivir de nuevo. La duda muchas veces invade mi mente sobre una recaída y, al mismo tiempo, transformo esa angustia en una motivación para disfrutar realmente el presente, desarrollando una profunda valoración por el cuerpo y de la vida misma, sintiendo una mezcla de alivio y responsabilidad por haber tenido una tercera oportunidad.

No todo era negativo en mi mente. Ya conocía el lenguaje médico, a los oncólogos, el funcionamiento del hospital y las dinámicas de los tratamientos. Esto eliminaba en mí la incertidumbre de lo desconocido. Ya sabía cómo había funcionado la primera vez. A diferencia de la primera vez, donde existía la ignorancia del principiante, ahora sabía a qué me enfrentaba por segunda vez. Sabía que eran cirugías, laboratorios y biopsias. A pesar de saber todo eso, siempre me generó un cansancio mental y un malestar al enfrentarme de nuevo a una batalla. Yo sentía que mi uniforme estaba desgastado de la primera vez, y llegar nuevamente a enfrentarme a una nueva me generaba una duda en mi mente: pensar si esta vez lo lograría.

A pesar de todo eso, decidí luchar por mí y por mi familia, que siempre me esperaban muy felices cada vez que llegaba a casa. Recordar todo esto, especialmente este segundo diagnóstico, me da una sensación de tristeza, pues he atravesado en estos veinte años por muchos procesos dolorosos en mis tratamientos. Pero la mano de Dios siempre ha estado allí; cuando me quería rendir, Él me daba fuerzas para levantarme. Muchas veces no quería salir de mi cama, sentía mucho dolor en mis huesos.

Este libro lo escribí con lágrimas en mis ojos. Fue muy difícil terminarlo, ya que pasé veinte años anotando en mis libretas cuando asistía a mis tratamientos. Cuando llegaba a mi casa después de un cansado día por los tratamientos, me dedicaba a escribir lo más importante sobre ellos y lo guardaba. No sabía cuándo escribiría mi libro. Una madrugada sentí que Dios puso en mi mente: “hazlo”. Ese día llegó y fue cuando empecé a darle vida a mis apuntes y convertirlos en mi primer borrador. Hoy siento una alegría inmensa que no me cabe en el corazón al ver mi sueño convertido en realidad. AMÉN.

Mis mascotas siempre estuvieron en mi primer diagnóstico y en el segundo. Ellos también me miraban con amor y me daban fuerzas para seguir adelante. Lastimosamente fallecieron uno por uno de cáncer durante esos veinte años, y eso fue un dolor muy grande para mí. Los amaba mucho. “Siempre vivirán en mi corazón”.

Necesitaría muchísimas páginas en blanco para escribir tantas cosas que he vivido durante mis dos diagnósticos; no me alcanzaría el tiempo. Hoy cierro estos dos capítulos de mi vida y renazco de nuevo. Es mi sanación personal. Gracias por leerme. Bendiciones. Si algo te conmovió de mi historia, déjame un comentario.

El diagnóstico de cáncer asusta, pero la palabra correcta, en el momento adecuado, alivia el alma. Si necesitas apoyo emocional de alguien que ya ha recorrido dos veces este sendero, mi línea está abierta para ti.

— Lia Andreu, Cómo Sobreviví 20 Años a Dos Diagnósticos de Cáncer

Algunas palabras de quienes me acompañaron

Amiga y hermana, eres una mujer guerrera, luchadora y con mucha resiliencia, que ha sabido salir adelante y vencer los obstáculos y adversidades que la vida te ha dado. El cáncer de mama es una enfermedad fuerte, progresiva y muy dolorosa.
Desde tu primer diagnóstico, y con el poder y la ayuda de Dios, pusiste todo tu empeño para poder superar y vencer tu caso, con mucha fe y positivismo. Tienes una fuerza interna que es admirada por muchos.
Te deseo mucha suerte y bendiciones en la apertura y venta de tu libro. Muchas bendiciones y un abrazo. Se te quiere mucho.

— Rich Solomon y Sheila

Recuerdo el día en que me llamaste para decirme tu diagnóstico. Fue un golpe muy fuerte, lloramos juntas, pero encontré la fuerza para acompañarte con fe y esperanza.
Fueron tiempos difíciles, con tratamientos duros, pero nunca soltaste la mano de Dios. Siempre fuiste una gran guerrera.
El día en que te declararon sobreviviente fue uno de los más felices: lloramos nuevamente, pero esta vez de alegría y agradecimiento.
Te quiero mucho, hermana de corazón.

— Gladis Yolanda Jiménez Leiva

Felicito a mi querida sobrina Lia como una nueva escritora y autora de su propio libro, y porque es una gran y maravillosa persona. Ha sido una gran mujer, muy fuerte y valiente, que supo y sabe cómo sobrellevar su situación en su vida y como madre.
Me alegran mucho sus éxitos. Que Dios la continúe bendiciendo siempre. La quiero mucho, Lia.

— Lesli Santacreu

Tu ejemplar te está esperando

Disponible en Amazon en formato digital y audiolibro. Lanzamiento Junio 2026.